Qué difícil es la condena del amor que te ata para siempre.
¿Seré capaz alguna vez de olvidarte?
¿Podrán mis ojos alguna vez dejar de buscarte,
parar la incesante tarea de querer encontrarte,
decir basta y desenamorarme?
Tanto tiempo anclada en mi que la llaga es demasiado profunda.
Déjame ir, dame la oportunidad de huir o quédate prendida a mis brazos para siempre.

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