lunes, 20 de octubre de 2014

Campanilla

Algo ha cambiado.
Lo sentí tal y como se siente cuando una bala te impacta a 1 milímetro del corazón y este explota. Un dolor intenso, interno, entero, un dolor extremo, un dolor de cambio. Como cuando te subes a una montaña rusa y llega al pico más alto y al descender te entra el hormigueo por el pecho. Ese sentimiento, el más intenso, el único, el último más fuerte. Así me sentí el último día que sufrí por ti, el último día que tú fuiste quién habías sido desde que te conocí. Ahora eres sentimiento, recuerdo y pasado, pero ya no eres amor. 

Que bonita que fue aquella Laura que conquistaste, toda tuya, toda ingenua, toda locura y pasión.
              Esa Laura perdurará como Campanilla, en el mundo del "Nunca Jamás".